Regreso a clases: “Con pandemia o sin ella es inviable”

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Venezuela está al umbral del inicio de un nuevo año escolar, pero cada día las condiciones propicias parecieran ser más lejanas. La mayoría de los profesores no regresará a la docencia porque el salario no alcanza para costear su alimentación, la falta de recursos para dictar clases a distancia continúa luego de seis meses en cuarentena, las interrupciones en el servicio de eléctrico hacen que los especialistas en educación duden si el programa educativo de televisión ha sido exitoso y ante la posibilidad de reabrir las escuelas señalan que las instituciones están en el piso y se necesita una gran inversión para garantizar la vida de los estudiantes.

“Actualmente, no hay condiciones de regreso a clases ni con la pandemia ni sin la pandemia. La pandemia más fuerte se llama Nicolás Maduro y Aristóbulo Istúriz, quienes se han dedicado a destruir la educación en el país. No han permitido que se genere ese proceso de enseñanza y aprendizaje, y son los grandes responsables de que hoy los educadores no tengamos condiciones para ir a trabajar y de que los alumnos se encuentren en las mismas. Es decir, con pandemia o sin pandemia es inviable la educación en Venezuela por la crisis a la que nos sometieron”, dijo a HispanoPost, Gricelda Sánchez, secretaria de contratación colectiva y reclamos del Sindicato Venezolano de Maestros del Distrito Capital.

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La especialista en educación, Olga Ramos, detalló que desde el inicio de la cuarentena “hubo una disminución importante del aprendizaje en términos de calidad y completitud, se vieron menos temas y los vistos fueron poco desarrollados”. “En este tiempo, la brecha entre sectores creció muchísimo a medida en que las carencias se expresaron con más fuerza”, agregó.

Y el nuevo lapso podría no contar con miles de docentes. Una encuesta realizada  por la Federación Unitaria del Magisterio de Venezuela (Fetramagisterio) y su organización de base, el Sindicato Unitario del Magisterio (SUMA), a 13.692 profesores y apoyada por la coalición sindical nacional, reveló que 89% de los maestros venezolanos no se incorporará a clases en el próximo año escolar si no reciben un aumento salarial. “Es imposible poder hacerlo cuando no tenemos un salario que nos permita mantenernos en el sistema”, afirmó Sánchez.

Explicó que un docente con maestría y postgrado “gana en este momento 600.000 bolívares quincenales, cifra que representa menos de 2 dólares, es decir, no puede alimentarse a sí mismo y mucho menos a su núcleo familiar”. “Por ello, nosotros lo que esperamos es que se cumpla con la contratación colectiva de 2018, en la que un docente 1 ganaba 6,2 salarios mínimos e iba en aumento por escalafón, pero hoy la deuda del salario de los maestros supera 900% por la recurrencia de los pagos no ejecutados. En consecuencia, más de 20% de los docentes están desnutridos y nos ha tocado salir a reinventarnos para poder llevar el pan a nuestro hogar”, señaló Sánchez.

Para Ramos “la respuesta obtenida en la consulta es lógica, porque en las condiciones de vida en la que está el país y también los maestros no es factible plantearse que con el salario que tienen puedan cubrir la canasta básica”. “Para que un docente pueda estar activo necesitaría otro trabajo que le permitiera financiar sus gastos y también los de asistir a la escuela, y si tiene que hacer eso qué tipo de empleo es este”, apuntó.

La falta de ingreso económico también ha afectado la manera en que los maestros pudieron adaptarse a la educación a distancia. Ramos señaló que el docente, con su salario, tiene que costear un dispositivo con el que pueda comunicarse con sus alumnos, pero al no poder pagar más de lo que gana para cumplir con su trabajo ha tenido que recurrir a terceros y allegados para enviar la información que necesita. 

“Si los docentes y todos los estudiantes contaran con un teléfono inteligente, una tablet o una computadora, conexión a Internet o dinero para pagar los datos, la comunicación entre ambos se lograría y las actividades se realizarían en línea, pero por los inconvenientes muchos son los profesores que deben ir periódicamente a la escuela a buscar los portafolios y corregirlos, traslado que tienen que pagar. Y es mucho más costoso con la situación de estar sin gasolina y con los problemas de transporte en días de cuarentena”, enfatizó.

Sánchez añadió que las condiciones desde el hogar “no están dadas porque el maestro y el alumno no cuentan con equipos tecnológicos, no hay posibilidades de educación a distancia y en la mayoría de los estados del país hay apagones recurrentes”. “Es totalmente inviable”, afirmó.

Evaluar la educación a distancia 

Ramos puntualizó que el Ministerio de Educación podría tener una plataforma para la educación a distancia, como es el caso de algunas universidades y otros países, pero no la tiene. Los esfuerzos fueron enfocados en la creación de un programa de televisión que buena parte del país no pudo ver porque en las horas de transmisión no había luz.

“Con este plan no se pudo llegar a todas las familias, en algunos casos no tenían las condiciones para poder acompañar a los estudiantes y el ministerio no produjo materiales específicos y estrategias para apoyar a esas familias. Allí las distancias entre los que tienen más condiciones y menos crecieron. Entonces, hay más discriminación por origen, por condición socioeconómica y geográfica, como son las comunidades en Mérida que sufrieron constantes apagones”.

El año académico finalizado en julio fue calificado como exitoso por el ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz, pero para Olga Ramos estos meses de vacaciones se deberían destinar “a hacer un proceso de evaluación que permita saber qué aprendió, y qué necesita desaprender y volver a aprender cada uno de los estudiantes de cada una de las aulas del país, porque dependiendo de lo que pasaba en casa se incrementaron las diferencias”.

Afirmó que también hay que evaluar a los docentes para conocer lo que saben de la educación a distancia y cómo se manejaron con las estrategias para enseñar de esta manera, así como las condiciones de los hogares, tanto de los estudiantes como de los docentes, “para saber cómo apoyarlos porque hasta la nutrición incide en el aprendizaje”. “Es importante saber qué escasea en sus hogares entre ello, el Internet”, señaló.

Sin embargo, el enfoque de la administración de Maduro está en que el nuevo año escolar tenga asistencia semipresencial en las escuelas, aunque aún no existe una propuesta a implementar. La idea se hizo pública en una alocución reciente. Con un cambio del 16 de septiembre al mes de octubre, el ministerio de Educación tiene poco más de un mes para adecuar a las escuelas a un modelo que no se ha implementado en el país y que pocas naciones se han arriesgado a hacer.

“A pesar de lo dramático de la situación, no hemos encontrado rutas para reabrir las escuelas, solamente Nicaragua, que nunca las cerró sus escuelas, y Uruguay, que logró reabrirlas por una estructura en la que todas sus escuelas están conectadas por Internet. Del resto, todas las unidades educativas de Latinoamérica están cerradas”, detalló el secretario de educación de la gobernación de Miranda 2008-2017, Juan Maragall, en un foro del Centro para el Desarrollo Económico.

Gricelda Sánchez enfatizó que más de 80% de las instituciones están en el piso, sin servicios de agua y luz. “Cómo vamos a atender a los estudiantes sin las medidas de bioseguridad que garanticen el derecho a la vida. Nosotros no acompañamos esta irresponsabilidad que pretenden implementar en Venezuela y los ciudadanos no se van a arriesgar porque vemos cómo mueren los venezolanos con COVID-19”.

Hallar una ruta para abrir las escuelas 

Maragall está a favor de que se abran las escuelas: “Mo digo que las abramos mañana, pero lo que se está causando puede afectar a toda una generación. Esta situación afecta a los más vulnerables, a los más pobres. Los niños pobres menores de 9 años son los más afectados actualmente por el cierre de las instituciones. Afectaciones que por cada año de estudio que pierde una persona está comprobado que puede repercutir en una pérdida de hasta del 10% de su salario en el futuro”.

Explicó que dentro de las situaciones adversas es importante hallar una ruta de apertura. “Las condiciones óptimas nunca las vamos a tener. Vamos a tener que tomar decisiones como iniciar la apertura de las escuelas por algunos grados y por otros no. Al principio, algunos países abrieron primero las escuelas especiales y otros por bachillerato por estar próximos a graduarse y pueden seguir mejor reglas de distanciamiento. Otros comenzaron por primeros grados de primaria por ser los más afectados en su casa, es decir, no hay una decisión única, pero alguna debemos tomar para comenzar. Pero cada vez queda más claro que no se va a poder asistir todos los días, probablemente pueda asistir una tercera parte al día, un niño podrá ir una o dos veces a la semana”.

“Para poder desarrollar actividades semipresenciales tienes que tener condiciones en las escuelas que te permitan la presencia de estudiantes así sea una o dos veces a la semana y dividiendo el salón en tres. En cada espacio debes garantizar la distancia, la limpieza y que el colegio tenga agua y buena ventilación, que haya suficientes productos de desinfección en todo el lugar y todo el tiempo, medir la temperatura en la entrada, dar gel antibacterial y limpiar los objetos que ingresan, además de dotar de tapabocas a quienes no tienen”, sostuvo Ramos.

“Qué pasa en aquellos sitios donde no hay agua, los baños no están en condiciones y la infraestructura se está cayendo a pedazos, y con los lugares que no eran aulas y fueron adaptados para que cumplieran esa función, que también tenemos varios casos. Ahora el mantenimiento que se realiza es para labores menores desde que en estas vacaciones el viceministro de Comunidades Educativas trasladó la responsabilidad al Movimiento Bolivariano de Familia y a la comunidad educativa. Aquellas escuelas que necesitan labores de mantenimiento mayor no tienen alternativa”, agregó.

La docente coincidió con Maragall: “Soy de las que piensa que tenemos que buscar la manera de abrir las escuelas de manera semipresencial lo más pronto posible porque hay procesos educativos que se desarrollan mejor o preferiblemente en presencia y no necesariamente se pueden sustituir con educación a distancia, pero si no se tienen las condiciones no sirve de nada decir que se hará porque si no se pudo con el plan pedagógico, cómo se podrá con las condiciones que requieren inversión y fuerte inversión”. 

Para cuando llegó el coronavirus COVID-19 a Venezuela, en marzo según la fuente oficial, el sistema educativo no tenía formación para enseñar a distancia y, de igual manera, los representantes no sabían cómo hacerlo desde casa. Ramos puntualizó que lo vivido ha generado mucho estrés, tanto en las familias como en los maestros.

No olvide ver nuestros reportajes: www.hispanopost.com 

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